BIENVENIDO, GAEL

Si hace unos siete años, cuando empecé a imaginarme la vida de Lía, mi primera protagonista, alguien me hubiera dicho que un día escribiría también la historia de su hijo, habría dicho que estaba muy loca. Porque, obviamente, por aquel entonces, jamás imaginé que inventarme vidas iba a ser tan adictivo.

De aquel primer paso ha nacido este último. Sí, aquí lo tenéis.

Ojalá mi luna dibuje tus mareas. Mi nuevo bebé.

Uf. Todavía me cuesta asimilarlo. Por eso sigo haciéndome millones de preguntas cada vez que lanzo una nueva publicación. ¿En qué momento ha sucedido todo esto? ¿Cómo he llegado hasta aquí? ¿Por qué jamás lo soñé? ¿Gustará como las anteriores? ¿LLegaré al número uno de Amazon? ¿Habré plasmado lo que quería trasmitir? Y así, podría seguir y seguir. Sin embargo, el paso del tiempo también me ha dado la perspectiva necesaria para saber que mi mundo no se rige por certezas, sino más bien por sensaciones. Y si me tengo que guiar por estas últimas, solo puedo curvar los labios ampliamente y sonreír.

Porque, joder, mi novela número 11 está aquí y es la leche poder sentirme así de feliz. Creedme cuando os digo que me sigue pareciendo increíble haber recorrido todo este camino hasta llegar aquí. Y, lo más alucinante de todo esto, es que muchísimas de vosotras me acompañáis desde aquel 8 de febrero de 2018 cuando aterricé en este mundo literario tan desconocido para mí.

De Gael os podría decir un montón de cosas. Él no solo es sumamente especial por ser el hijo de mi primera protagonista femenina, sino porque, además, se ha convertido, por méritos propios, en mi primer protagonista New Adult. Él me ha sacado de mi zona de confort por primera vez y, eso que tenía bastante miedo al género, sin embargo, a tenor de la gran acogida que le habéis brindado en sus quince primeros días en este mundo, creo que el acojono se ha ido esfumando.

Así que gracias infinitas, de corazón. Porque sé que a muchas de vosotras la edad del protagonista no os motivaba lo suficiente, pero, aun así, le habéis dado una oportunidad. Quizá porque tenéis más confianza en mi pluma que yo misma. Quizá porque el amor del bueno no entiende de edades. O, quizá, porque, aunque hayamos vivido más años que él, a todas nos gusta echar la vista atrás, aunque sea a través de las páginas de un libro, y rememorar aquella época en la que las responsabilidades no eran nuestra prioridad. Y revivir aquellos veranos, en los que la diversión, la música y los amigos eran los que hacían girar nuestro mundo. Uno más liviano, sin duda.

Como ya sabéis, la serie Ojalá está formada por tres títulos. Bruno ya está en el horno, poniéndose bonito para salir. Y si soy capaz de escribir la historia de Teo y terminarla para cerrar la serie, el orgullo entonces será máximo. Porque a estas alturas de la película ya me conocéis; no solo me gusta meterme en jardines, sino que, me emociona todavía mucho más salir de ellos.

Y Y si todavía no te has animado con Gael, te dejo aquí debajo el enlace. Es perfecta para este verano, no lo digo yo, lo dicen mis lectoras, que son las mejores del mundo.

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Nos leemos…

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