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GRACIAS A VOSOTRAS

Estoy de vuelta y lo primero, perdonad mi ausencia por estos lugares, pero es que el comienzo de este 2021 ha sido mágico e intenso. Demasiado intenso hasta para mí, que soy una “ansias” y prefiero no tener minutos libres durante el día.

La publicación de Los jardines de Sira me ha tenido muy ocupada, gracias a la buenísima acogida que la habéis dado, con un montón de reseñas, comentarios, reuniones en varios clubes de lectura y todos los mensajes que me habéis hecho llegar a través de mis redes. Sin duda, puedo seguir creciendo gracias a vosotras, mis lectoras, a las que estáis conmigo hace tiempo y a muchas nuevas que habéis llegado al universo de #amordelbueno ahora.

Puedo asegurar que la historia de Sira os ha gustado mucho, en general. Y en particular… ay, amigas. En particular os habéis vuelto completamente locas con un personaje secundario que casi eclipsa a mi pobre enfermero. Tanto, tanto, tanto… que no dejasteis de insistir hasta que os confirmé que iba a concederos el deseo y contaría su historia.

Ay…#putopoli. ¿En qué momento te creé así de apetecible? ¿Así de…todo?

Pues ni idea. Porque nunca fue mi intención elevar a este chico fuerte de ojos azules al nivel de “protagonista” y menos hacerlo en un periodo tan corto de tiempo.

A ver, que nos conocemos ya y yo sabía que me ibais a pedir su historia. Cómo hacéis casi siempre con alguno de mis secundarios. Sin embargo, este se nos ha ido de las manos, a vosotras y a mí, porque el “hype” que os he creado con Jacobo es insuperable. ¿O no?

Me parece increíble que el 3 de febrero pusiera la palabra fin a mi séptima novela , que es el Proyecto Nueva York, y que en vez de descansar un mes, como tenía previsto, hasta que empezara con el proyecto Ámsterdam, se colara el señor agente en medio de este caos literario. Animada por vosotras, evidentemente, me lie la manta a la cabeza y en un tiempo récord escribí su historia, para que no tuvierais que esperar demasiado tiempo para conocerla.

Os diré que es la más corta que he escrito, pero no por ello menos especial. Supongo que necesitaba plasmar algo más breve, divertido y ágil. Un paréntesis dentro de otros proyectos que me consumen más energía.

La octava a la que pongo fin y la séptima que publico, claramente ha adelantado por la derecha a la que tengo en el cajón.

La experiencia ha sido muy reconfortante. Y este par me han contado muchas cosas en poco tiempo. Por eso están escritas de forma más concisa, vamos, yendo al grano. Ahora, solo espero que el resultado esté a la altura de vuestras expectativas y de mi pluma, a la que quiero seguir cuidando y enriqueciendo.

Y ya solo me queda esperar vuestro veredicto, que lo conoceré a partir del 5 de mayo, cuando el amigo de Sira, al que tanto adorasteis, llegue a vuestras manos.

Sin buscarlo ni pretenderlo, las hermanas y sus aventuras se han convertido en la serie: “Las Flores”. Que está mal que yo lo diga, lo sé, pero ha quedado jodidamente increíble.

Os habréis dado cuenta de que soy una mamá orgullosa de sus bebés, ¿no? Pues esa era mi intención hoy.

Venga, ya no me enrollo más.

Ahora, que comience la cuenta atrás y llegue pronto mayo, que dicen por ahí que es el mes de las Flores.

Un poquito de paciencia más.

Nos leemos…

EN VUESTRAS MANOS

Lo sé, tengo el blog un poco abandonado, pero como se suele decir vulgarmente: no me da la vida “pa más”.

Y es que desde que mi sexta novela ha visto la luz hace dos semanas ya, los días son increíblemente intensos; la batería de mi móvil se muere antes de entrar en la noche, mi stories de Instagran se llenan de contenido y no tengo minutos suficientes para responder a todos los mensajes y los comentarios que me mandáis. Así que, si hay alguno que se me ha pasado, disculpadme.

La edición en papel ha quedado preciosa y lo que más me gusta de la auto publicación es que va de mis manos a las vuestras.

México, Australia, Guatemala, Chicago, Alabama, Miami, Portugal y miles de rincones de España. Tantos que en una semana agotasteis la primera edición, porque sois jodidamente increíbles y tuve que pedir la segunda.

El olor, el tacto, el sonido de las páginas…

Con todo esto babéis conseguido subirme en una nube de la que me acojona bastante bajar, para que os voy a decir lo contrario.

Que la historia de mi “jardines” es especial lo tenía claro desde que me senté en plena pandemia a escribirla, con muchas dudas y muchos nervios, pero que fuera a tener una acogida así de espectacular no lo soñé jamás.

En su versión digital la colocasteis en el número uno de Amazon en menos de cuarenta y ocho horas y ha sido mi novela más descargada desde que hace tres años me tirara a la piscina con Lía, así que, una vez más: GRACIAS, porque sin vosotras esto sería imposible.

Amazon es una puerta al mundo y eso es innegable.

Para continuar con la fiesta literaria, Los jardines de Sira ha sido la novela elegida para tres Clubes de Lectura durante el mes de febrero. Todos me hacen especial ilusión y además podré participar en una reunión al final con mis lectoras, por lo tanto, seguiré subida es esa nube unos cuantos días más.

Y ante de despedirme te animo a que le des una oportunidad a esta historia si todavía no la conoces. Y, si por el contario, tienes una enorme resaca literaria porque se han hecho un huequito en tu corazón, te confesaré que quizás, dentro de poco, sepas más sobre alguno de ellos.

Prometo ir contando más cositas en seguida, porque mi agenda literaria para el 2021 está a tope.

Millones de gracias por formar parte mi Universo de #amordelbueno y por compartir y comentar mis historias.

Dicen que de las drogas se sale, espero que de esta mía no.

Nos leemos…

UNIVERSO LACADELO- ESPECIAL NAVIDAD

Barcelona, 25 de diciembre.

Me estiro el vestido verde—verde esperanza, dicen— y me atuso la melena en un gesto demasiado nervioso para tratarse de mí.

<<Vamos, Zoe, es solo una exposición>>.

<<Bueno, solo, solo… >>.

Si me respondo a mí misma mal voy, ¿no?

A priori, sí, es solo es una exposición, pero para ser más explícita es: LA EXPOSICIÓN. Lo enfatizo porque hoy, con esta muestra, se inaugura la galería más cool de todo Barcelona.

Mi pequeña aportación va a compartir espacio con las obras de unos artistas que son…Uf, son la hostia.

Vale, vale, perdonadme, que no quiero hiperventilar tan pronto.

— ¿Preparada?—me pregunta Ana, mi jefa, que viene hasta mí de la mano de su chica, Angels, que además es la dueña de la galería. Ha sido tan iluminador conocer a estas dos mujeres, que solo puedo guiñarles un ojo y asentir.

—Pues haz los honores—me anima la galerista.

Con un ligero temblor en los dedos quito el cerrojo y abro la puerta de la “Love Art Gallery”, en pleno barrio del Born, a solo tres portales de mi casa.

El local, con un diseño industrial y minimalista, tiene dos salas enormes para dar cabida a cualquier muestra de arte.

Hoy, el lado derecho lo ocupa la pintura. La nueva colección del escocés,  Alan Scott—un pedazo de artista y maromo, el cabrón me tuvo media adolescencia loquita por sus huesos—, ya luce sobre las paredes blancas. Junto a sus cuadros abstractos llenos de vida está mi granito de arena; cuatro lienzos de tamaño considerable que no sé cómo he sido capaz de terminar a tiempo.

El lado contrario, el izquierdo, está destinado a la fotografía, para diversificar un poco. Angels ha conseguido reunir a dos magníficos fotógrafos que nos tienen nada que ver. Uno es el arquitecto, Axel Rivas, que en esta ocasión expone su última colección de edificios singulares, os lo aclaro porque quizás también le conozcáis por su afición a la fotografía erótica, una lástima no poder disfrutar de esa temática hoy. Y el otro es Andrea Bianco, uno de los mejores retratistas del mundo de la moda ahora mismo y, además, casualidades de la vida, amigo íntimo de Alan. Ya sabéis ese dicho de: Dios los cría y el arte los junta.

Ah, esperad, que igual no era así…

Los primeros en pisar las losas de piedra del interior de la galería son Axel y Lía, su mujer. Bueno, me han chivado esta mañana cuando los he conocido que no están casados ni intención tienen.

—Hola, ¿qué tal?— me saludan.

—Aquí, esperando a los invitados, un poco atacada.

—Tranquila es normal—me dice él—. En cuanto expongas más veces lo llevarás mejor.

—No sé si seré capaz de volver a coger un pincel—confirmo con desgana y se ríen al ver mi gesto de frustración.

Joder, cuando se quitan los abrigos y los dejan en el perchero me quedo como una idiota, mirándoles. ¡Menuda pareja de guapos! No es por criticar pero ella es un poco mayor que él, aunque apenas se nota. Y ya que me he puesto a darle a la sinhueso os diré que al arquitecto le queda la camisa blanca tan acoplada al torso que os entrarían ganas de arrancársela si estuvierais aquí. Claro que, ella no se queda atrás, el vestido negro con flores rosas que lleva puesto tiene un escote de vértigo que no lo puede lucir cualquiera. Así que, sonrío al ver a Axel desviar su mirada justo ahí, entre sus peras. Solo le falta relamerse.

— ¡Capullos! Podíais haberme esperado, ¿no? Os dije que solo necesitaba un cuarto de hora más. — La voz de una chica alta y morena llama nuestra atención.

—Tú sí que sabes cómo entrar en los sitios, amiguita— exclama Lía y nos presentan a la recién llegada.

Es Julia, su mejor amiga. En un minuto y sin pelos en la lengua, nos cuenta todo el periplo que ha tenido que pasar para llegar hasta aquí desde el hotel.

— ¿Y Claudio?—pregunta Axel.

—Llegará más tarde, es que hemos tenido un percance con su ropa.

— ¿Con su ropa?— Se interesa él.

—Sí, no es aconsejable que os la metáis en la boca sin bajarle el pantalón antes—apunta tan tranquila.

— ¡Joder, Julita!— espeta Axel y pone los ojos en blanco.

— ¿Qué pasa? Cómo si ellas no se hubieran comido una polla nunca. Es solo un consejito que les doy y gratis.

—Nosotras te lo agradecemos, pero no lo necesitamos— responden Ana y Angels entrando en la conversación y provocando que nos descojonemos al ver la cara de Julia.

Vaya, vaya… me da que Julia y yo nos parecemos bastante.

—Toma, bebe y calla— le dice su amiga y le tiende una copa.

—Te lo agradezco que tengo la garganta seca. —Más carcajadas—.Venga, ¿dónde están esas fotos de mi amiga enseñando piel?— pregunta ella eufórica.

—Lee—le dice Axel entregándole el flyer de la exposición.— Hoy toca hormigón y ladrillo, nada de cuerpos.

—Bueno, pensándolo bien, quizás sea lo mejor para evitar otro calentón tonto como el que he tenido antes—resuelve ella y me encanta su naturalidad.

Antes de que se muevan para ir a la sala, entra un pequeño grupo charlando.

— ¡Alberto! ¡Qué sorpresa!, pensé que no vendrías.

Me lanzo a abrazarlo y me choco con la barriga de Oliva que viene cogida de su mano, la pobre está a punto de reventar. Vale, vale, que igual me he pasado un poco, está a punto de ser mamá, no es que se haya puesto gorda la chica sin motivo.

—Mañana no tengo que rodar hasta las seis y Oliva necesita pasear.

—Vaya, no te queda nada, ¿no?— le pregunto y le doy dos besos a ella también.

—Pues no. —Se toca la barriga—. Elisa está a punto de llegar, salgo de cuentas en enero.

— ¿Entonces nacerá en Barcelona?

— ¡Qué remedio!, Alberto no quiere perdérselo por nada en el mundo y el rodaje durará unos meses todavía.

—Hay otros cagones que prefieren que les pille de viaje— dice una chica rubia que viene con ellos y mira achicando los ojos a su acompañante.

Sus amigos se ríen y Oli me los presenta. Son Sara, Raúl y detrás de ellos, Rocío.

— ¿Qué pillasteis una oferta?— pregunto al ver que Sara también tiene un bombo considerable.

—Sí, menos mal que ese día yo no fui de compras—apuntilla la morena y sus amigas niegan con la cabeza.

—No, Ro es más de ir de tienda en tienda, mirar, tocar y no comprar nunca nada— afirma Raúl y la aludida le mete un pequeño guantazo.

—Un poco de paz, chicos, que nos sube la tensión— rebate Oli y su chico la besa y la mira desbordado de amor.

Oh…

Alberto y yo hemos coincidido en alguna campaña publicitaria más desde aquella primera vez para la marca de jeans. Me parece que hace un siglo de aquello y la verdad es que como pertenece a mi etapa en la otra agencia, con el difunto resucitado, no me mola mucho recordarlo. Ahora os confesaré que él sigue tan impresionante como siempre, el chico envejece como el buen vino, y ella sigue siendo un amor. ¡Menuda pareja bonita, coño!

Les presento a Axel y compañía y se ponen a comentar algo sobre la casa de Alberto en Asturias que él diseñó. Desconecto cuando Ana y Angels descorchan un par de botellas de vino más y nos sirven unas copas. Las que vienen con premio solo beben agua, pero yo le pego un buen trago a la mía.

— ¿Ese es Alberto Vega, el actor?—me pregunta Julia cerca del oído, como si nadie se hubiera dado cuenta de la radiografía que le está haciendo.

—El mismo— respondo haciéndole un repasito yo también.

—Madre del amor hermoso, en persona es…— suelta sin cortarse y se empieza a abanicar con la mano.

— ¿Todavía tienes calor? Pensé que después de lo de antes. — Un chico moreno y alto, con mirada canalla, viene de frente hacia nosotras con una sonrisa lobuna.

—No, Dío, a mí solo me acaloras tú— rebate ella melosa y me aguanto la risa.

Este tiene pinta de ser el de la comida de berenjena.

—Claro, nena, por eso me tuve que tragar la serie de ese tío—señala a Alberto con la cabeza—, del tirón, porque no te ponía nada, ¿verdad?

—Venga, va, solo un poco. Por cierto, me gustas con ese vaquero.

—Era este o venir en calzoncillos.

— ¿Os queréis comportar?— interviene Lía cuando los escucha.

—Sí, zorri. — Julia junta las manos a modo de perdón—. No vayas de inocente ahora que tú y el Alegrías podrías encender las luces de Navidad de toda la cuidad con vuestra puta electricidad, que no se os agota nunca.

— ¿Me llamabais?— pregunta Axel acercándose por detrás y arrimando su pelvis al trasero de Lía, sin cortarse ni un pelo delante de todos.

<<Joder, un poquito de consideración para las que estamos muertas de hambre, ¿no?>>

—Vecino, recuerda comportarte, que hoy eres el artista— le advierte Lía.

—Por eso mismo no te estoy empotrando contra esa pared, princesa.

—Bueno—carraspeo con algo parecido a la envidia, qué coño, es envidia—. Bienvenidos, estáis en vuestra casa.

Me alejo de ese puto foco de calor y voy hasta la puerta para recibir a Galita y a Marc.

—¡Hola, chicos!

—¡Vaya, Peligrosa! Esto está hasta los topes. — Marc echa un vistazo rápido y asiente con aprobación.

—Guau, ha quedado muy bonita— afirma Gala mientras se gira a mirar todo.

Ana y Angels vienen a darles dos besos y de paso se llevan sus abrigos.

—No os los llevéis muy lejos— las advierte Marc—, nos vamos a ir enseguida.

— ¿Enseguida?— inquiero con sorpresa.

—Tarde de navidad y sin niños, Peligrosa. Gala tiene la llave de tu piso y yo tengo un millón de ideas para divertirnos.

—El arte también es diversión, capullo.

—El arte es ver como tu amiga se quita poco a poco ese puto vestido y yo paseo mi lengua desde su nuca hasta su precioso culo.

—Joder, ¿pero qué coño os pasa a todos hoy? ¿Qué cojones os han dado en la comida de Navidad? ¿Burundanga?

—No, solo ganas— replica Marc.

Niego con la cabeza. Estos dos juntos son una olla a presión, pero de pasión y sexo. No conozco a nadie que se tome más en serio lo de dedicarse minutos para ellos, siempre. Da igual que tengan a Santi y a Laia, que muchas noches también se queden con mi hija, Triana, que no se separa de su amigo del alma, o que a veces los trabajos les estresen, incluso que el resto de la rutina los devore, ellos nunca dejan de guardarse momentos a solas. Los idolatro, muy mucho.

—No le hagas caso, por supuesto que no te vamos a dejar sola. Estás muy guapa, peli. Ese vestido te queda genial, ya veo que al final has escogido el verde.

—Sí, por eso de la esperanza, ya sabes—afirmo con voz queda.

—Hola— Su voz, grave y profunda, me hace darme la vuelta para comprobarlo con mis ojos. No pensé que iba a venir. Eso que late es mi corazón.

—Ho…hola—titubeo nerviosa y ahora mismo me parece que el mundo se detiene y solo estamos él y yo —.No sabía que ibas a venir.

—Yo tampoco. —Cortante, rotundo, silenciador—.Estás muy guapa. Bonito vestido.

—Me lo regaló alguien con mucho gusto— respondo coqueta buscando una pequeña señal en sus labios—.Tú también estás muy guapo. Ya veo que la soltería te sienta bien.

—Zoe…

—Lo siento. Tenerte tan cerca me borra el filtro.

—Tú nunca has tenido filtro— contraataca con media sonrisa.

—Yo nunca he tenido paciencia, Adrián.

—Pues conmigo la vas a tener que tener. ¿Qué tal está mi… Triana?

—Tú niña, Adrián, ella sigue siendo tu niña.

Puedo sentir la punzada en la boca del estómago. Su mirada apagada. Mi dolor. Su gesto serio. Mi pena. El sonido de nuestras respiraciones intentando coordinarse. El murmullo de un silencio que encierra muchas cosas. No sé cuánto tiempo podré soportar su ausencia.

—Mañana paso a buscarla por la tarde, si me dejas…

—Claro que te dejo, Adri, yo también quiero que me busques, ¿sabes?

—Disfruta de tu día, Zoe— responde lacónico y me acaricia la mejilla antes de ir tras Gala y Marc, que hace rato que se han escaqueado entre el gentío.

Respiro hondo un par de veces y como la gilipollas que soy, me vuelvo a colocar el vestido. Su favorito.

<<Verde… ¿qué? >>.

<<Esperanza decían, no te jode>>.

—¡Vaya, cómo se nota que no eres inglés!—Me adelanto para sujetar la puerta a los que llegan tarde.

Alan y Andrea entran en este instante con sus respectivas chicas y otra pareja más.

Presentaciones y besos por doquier. Gala se acerca a saludar a Nora, la chica de Alan, solo espero que no se pongan a hablar del próximo libro que publicará porque estas dos hablando de literatura aburren a cualquiera. Caminamos hasta la sala de pintura y comentamos cada cuadro en tono relajado.

—Pues hasta aquí las obras del artistazo. — Hago el gesto con la mano después de pasar por los cuadros de Alan— .Y aquí, las de la artistilla, o sea, servidora.

Me abuchean un poco por pecar de modesta y enseguida se ponen a echarme flores. Se lo agradezco con una reverencia aunque no me lo termino de creer.

— ¿Estás bien?—me pregunta Gala cuando ve que no puedo dejar de mirar a Adrián, que ahora charla con Úrsula, la amiga de Nora, delante de uno de mis cuadros.

—Solo a medias.

—Que haya venido ya es un paso, ¿no crees?

—No lo sé, neni. Con él ya no sé nada.

— ¿Ese es Alberto Vega?—me pregunta Úrsula cuando pasa por mi lado.

—El mismo— respondemos Gala y yo entre suspiro y suspiro.

—Y esa su mujer, Ursulita, que nos conocemos— puntualiza Nora a su amiga, por si acaso.

—Joder, pero a qué clase de sarao me habéis traído, ¿todos están pillados?

—Yo no y encima duermo contigo.

—Sí, Robert, lo nuestro debe ser: la maldición de la última habitación— espeta ella a su amigo mientras pone los ojos en blanco.

—Yo creo que lo hace a posta.— Se carcajea Alan y le guiña un ojo al tal Robert.

—No tuviste quejas la última vez— deja caer él y Úrsula chasquea la lengua.

Comprobado, hoy ninguno va a pasar hambre, excepto yo.

Me cojo una copa de vino y doy un par de sorbos mientras me acerco a la exposición de fotografía. Saludo a Andrea y me presenta a una chica que está hablando con él, es Sira Flores, una fotógrafa aficionada que está empezando a exponer, viene con su chico, Noel, y os juro que tengo que hacer un esfuerzo enorme por escuchar lo que hablan sobre la luz, porque me quedo un poco hipnotizada con la sonrisa de su novio, decir que es de anuncio es decir poco.

<< ¡Menuda concentración de pibones, por dios!>>

—Zoe, ¿puedes venir un momento?

—Claro, si me disculpáis.— Me despido de los recién llegados y me acerco hasta Angels.

—Mira, esta es Vega Sáez y este es su cliente, Nicola Basso, un gran coleccionista,  acaba de llegar de Nueva York con su chica, Gabriela.

—Encantada— les doy la mano. Primero a ellas y luego a él. Me quedo unos segundos de más disfrutando de su tacto.

Sonrío como una idiota porque, joder, se parece muchísimo a Miguel Ángel Silvestre, que me pone como una moto, para que ocultarlo. De repente, me estoy imaginando cosas, muchas, aunque sean con otra persona que no está muy lejos de aquí.

—Tienes mucho talento— me dice Vega y antes de que continúe hablando, alguien le acaricia la espalda por detrás, es un gesto tan posesivo y sensual que casi lo siento mío. —Elio, esta es Zoe, la artista.

—Enhorabuena, buen trabajo.

—Muchísimas gracias— respondo y pestañeo sin querer, ¿este tío es su chico? Pues tiene una pinta de dar fuerte y flojo que creo que con su voz ya he sentido un pinchazo entre las piernas.

<<¿Perdonad? ¿Hay una puñetera cámara oculta aquí?>>

¿Por qué todos los invitados parecen salidos de una historia de amor del bueno de Lacadelo?

Sí, así, literal. ¿No la conocéis? Pues en serio, si todavía no habéis leído sus novelas os animo a hacerlo. Esto parece un puto libro de ella, de los que empiezas a leer y no puedes soltar. Tiene todos los ingredientes: amistad, familia, amor, mujeres valientes y tíos que te hacen salivar. Una barra libre de maromos. Un cóctel muy intenso y sexi, demasiado sexi.

Creo que necesito salir a que me pegue el aire un poco.

—Espera, Zoe. Yo también salgo.

Su voz otra vez, mierda. Tengo que controlarme para no colgarme de su cuello, aspirar su olor y comerle a bocados. Le echo en falta, muchísimo. Y mi vida y la de Triana no son las mismas sin él.

— ¿Ya te vas?—pregunto con pena.

—Sí, me voy a casa.

—Tu casa está a tres portales.

—Estuvo, Zoe.

— Estuvo, está y estará, Adrián. Nadie más que tú tiene hueco en mi cama y aquí— digo conteniendo una lágrima y tocándome el pecho.

—Mañana te veo— me dice, meditabundo, y en un gesto que acaba por matarme me besa en la mejilla, absorbiendo mi lágrima furtiva.

—Chicos, por favor, entrad que vamos a brindar— Gala y Marc se asoman por la puerta para reclamarnos.

—Yo…— se excusa él.

—Adrián, es Navidad, no puedes esconderte de la magia— suelta su amigo y ladea la cabeza esperando su reacción.

Las chiribitas que me salen de los ojos cuando Adrián entrelaza sus dedos con los míos y entramos cogidos de la mano sí que podrían iluminar Barcelona.

Nos colocamos en círculo y levantamos nuestras copas.

— ¿Por qué brindamos? —pregunta el escocés a grito pelado.

Me aclaro la voz y me envalentono:

—Porque la magia de la Navidad nos encuentre siempre.

Chinchín se oye cuando chocamos nuestras copas.

—Y por el amor del bueno— añade Marc, nuestro perfecto gentleman.

—Por el amor del bueno—repetimos como nuestro verdadero mantra.

                                                                                       FIN

Los jardines de Sira

El 8 siempre ha sido mi número favorito y aunque todavía faltan 8 jueves para que llegue a vuestras manos, no me he podido resistir. Ains… ha quedado tan bonita que espero que lo que guardan sus páginas esté a la altura de su portada.

No es una entrada de blog al uso, más bien una pequeña presentación, así que poco más puedo contaros, que estoy “in love”, con este resultado, que Nerea de Imagina Designs es la artista que ha plasmado mis ideas pintando con acuarela esta preciosidad y que es tan Sira que me abruma.

Anotad de nuevo, por si os habíais despistado: 14 de enero de 2021.

Y como ya son las mil de esta noche de jueves, puedo decir que quedan casi 7, la cosa es ir tachando.

Millones de gracias por seguir leyéndome.

EN EL HORNO

Una vez más me pueden la ganas y aunque todavía quedan unas cuantas semanas, e incluso un cambio de año por medio, ya he anunciado a los cuatro vientos la fecha de publicación de mi sexta novela #LJDS.

14 de enero de 2021

Un jueves en mitad del primer mes del año, justo en esa temida cuesta de enero, que después de todo lo que estamos viviendo con la pandemia, supongo que ya no nos parecerá ni tan “cuesta”.

Pronto os iré enseñando más cositas, como el título y esa portada tan bonita que me tiene totalmente “inlove” y que por primera vez será ilustrada ( uys, que todo lo casco). Pero voy a esperar un poco para que no os olvidéis de ella antes de que salga.

Y de la historia, uf, pues no quiero daros muchos detalles, porque sé que hay lectoras que prefieren ir con la mente totalmente en blanco, no obstante, por las perlitas que os he dejado en Instagram y por lo que os enseñé cuando estaba escribiéndola, ya sabéis que es la historia más romántica de todas ( al no ser que me digáis lo contrario al leerla) y que es muy especial para mí porque vuelvo a autopublicar.

También os puedo decir que he salido de mi zona de confort por primera vez, porque mis protagonistas ya se conocían y ha sido todo un reto. De ellos, uf, de ellos podría contaros mil millones de cosas, pero como casi siempre uso a Noel para poneros los dientes largos, os hablaré un poco de Sira.

Ella es divertida, fuerte, sincera y decidida, tiene una amiga del alma, Laura, pero de nuevo aquí cambio el rol, y ella no va a jugar el papel de instigadora de la prota, como en mis otras novelas, porque Sira llevará las riendas en todo momento, sin necesitar que nadie la azuce.

Y, poco más os puedo adelantar, bueno, confirmaros que tendrá un montón de ingredientes extras, como todas mis otras historias: viajes, música, familia, amistad, sueños y sexo con esa dosis perfecta de #amordelbueno que prometo que os hará sentir.

Espero que como este 2020 no ha sido tan maravilloso como esperábamos se vaya prontito y que en nada podáis sumergiros entre sus páginas.

Total, enero ya está aquí (casi) y para terminar que no quiero aburrir, si todavía tenéis dudas, por aquí os tiro el anzuelo…

Ains… Noel…

Os leo…

SIGO SOÑANDO

Tres meses han pasado desde que se publicara mi quinta novela “Nora y su vértigo constante” de la mano de la editorial Espasa, en medio de esta triste pandemia que ha paralizado el mundo. Tres meses llenos de ganas e ilusión, a pesar de las circunstancias, tres meses en los que habéis podido disfrutar de las páginas que conforman su historia y tres meses en los que me habéis hecho llegar un montón de comentarios. Mil gracias por cada uno de ellos, sabéis que sin vosotras nada de esto hubiera ocurrido.

Muchas cosas se han quedado por el camino: las ferias, las presentaciones, los encuentros, las firmas, los besos y los abrazos… pero aun así, ha sido un orgullo para mí compartir con todas vosotras este lanzamiento, aunque haya sido a través de esas benditas redes sociales, que no han dejado de conectarnos en estos meses tan duros.

La sensación de incertidumbre y de tristeza por todos los momentos que se han quedado en el limbo sigue ahí, pero como la vida continúa y no podemos detenernos ni lamentarnos, creo que la mejor manera de seguir mirando hacia adelante es tener la cabeza llena de sueños y no dejar espacio a los miedos.

Por eso, el gusanillo ha vuelto a colarse en mi estómago, y una vez más, he empezado a preparar la publicación de mi siguiente historia de #amordelbueno, que será la sexta. Guau, suena jodidamente increíble hasta para mí.

Me quedan unos meses por delante para ponerla bonita y que llegue a vuestras manos con la mejor calidad, como todas las anteriores. Disfrutaré de nuevo de todo el proceso de auto publicación, con muchísimas ganas, porque lo conocido siempre asusta menos y no os voy a mentir, me encanta controlar todo.

Será otra historia romántica contemporánea, quizás la más romántica que he escrito y por supuesto, tendrá todos los ingredientes de mis novelas anteriores: amor, amistad, viajes, superación y ese toque de #amordelbueno, suave y salvaje, que tanto os gusta y que a mí me encanta escribir.

Sira y Noel llegarán a primeros de 2021 y seréis las primeras en conocer más detalles, porque ya sabéis que soy una “ansias” y nunca me puedo guardar los secretos mucho tiempo.

No sé vosotras pero yo ya estoy contando los días para que termine este duro 2020.

Dulce espera.

Os leo…

SEPTIEMBRE Y EL RESETEO.

Parece que septiembre ha llegado y con él el primer reseteo de nuestro cerebro, que en ocasiones es hasta automático, como las actualizaciones del móvil en cuanto pillas WiFi que se descargan solas. Vamos, que por alguna extraña razón, el día 1, publicamos un decreto ley dirigido a nosotros mismos que debemos cumplir sí o sí y nos entran las prisas por reorganizar toda nuestra agenda para lo que nos resta de año (operación que se suele repetir el 2 de enero, porque el 1 todavía estamos de resaca).

Supongo que después de vivir este verano demasiado raro, en el que la mayoría hemos pasado de puntillas, tenemos la necesidad imperiosa de repasar esa lista de propósitos, a corto plazo todos, (en tiempos de Covid es mejor no poner el objetivo muy lejos) y aferrarnos a que el 2020 está empezando a irse, pero todavía tenemos algo de tiempo para alcanzar alguna meta, aunque otras se tengan que quedar en pendientes, que no significa olvidadas.

Sí, lo sé, este año podíamos haber prescindido de la lista de deseos, sin embargo, después de este parón a nivel mundial y de haber visto las orejas al lobo, deberíamos aprender para que las futuras incluyan pequeños detalles, es decir, cosas que tenemos al alcance de nuestra mano y que nos hacen felices a diario, sin tener que esperar una alineación determinada de los planetas para poder realizarlas.

Yo este mes he preferido dejar la agenda en blanco hasta el 31 de diciembre. Quizás por la volatilidad de los días, la incertidumbre o la nostalgia de que cualquier tiempo pasado me pueda resultar mejor. O quizás solo porque voy a intentar ver las cosas desde otra perspectiva; dejar que fluyan los días y me sorprendan, confiar en que después de uno jodido vendrá uno cojonudo, o viceversa, y mantener un nivel de exigencia medio, es decir, una mezcla de ganas y sentido común, porque no siempre se puede tener el control del mundo¿verdad?

Sin olvidarme de que la balanza siempre tiene que estar inclinada para el lado positivo, que la mente es muy puñetera cuando entra en bucle y te lleva hacia el otro lado.

Tengo un montón de proyectos, sobre todo en mi cabeza, así que de momento, ocuparé mis horas en darlos forma, porque os puedo decir, sin riesgo a equivocarme, que el 2020 se irá y las ilusiones volverán.

FELIZ CUMPLE MES

Un mes. Perece increíble que ya haya pasado un mes desde que Nora dejó de ser solo mía para empezar a ser vuestra.

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Ha sido un lanzamiento tan atropellado en todos los sentidos, que probablemente, tenía que haber hecho un post el día que salió por fin a la venta, pero los nervios y ese hormigueo constante en el estómago me han impedido sentarme a escribir hasta hoy.

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Supongo que es mejor detenerse y analizar las cosas con un poco de perspectiva.

Los primeros días he esperado, mordiéndome las uñas, a que llegaran las primeras opiniones de los lectores y os puedo confesar que hasta este momento, estoy muy orgullosa y feliz con la acogida que habéis dado a mis nuevos protagonistas.

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Nora y Alan, junto con el resto de personajes secundarios, que en esta novela son muy potentes, se han colado en vuestros corazones y como ha pasado con el resto de mis historias de #amordelbueno, me habéis contado que os han hecho sentir y para es mí eso es lo más importante, me gusta que cuando cerréis las páginas del libro, no os haya dejado indiferentes.

Realismo, un poquito de drama, humor, diálogos que suben la temperatura y una buena dosis de amor, son todos los ingredientes que os vais a encontrar si abrís las páginas de su historia. Una lectura perfecta para las vacaciones o para esas tardes de verano dónde solo te apetece desconectar y sumergirte en otra vida.

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Ha sido un mes lleno de experiencias positivas: entrevistas en la radio, encuentros virtuales con blogueros, directos en Instagram y sobre todo, responder a un montón de mensajes que me hacéis llegar, los de siempre, que ya me leíais, y los nuevos, que os habéis topado con mi pluma gracias a Nora.

Para terminar, porque está a punto de acabar julio y seguro que muchos estáis de vacaciones o a punto de empezarlas, solo os voy a pedir lo que os digo siempre, vamos, lo que os pido desde que empecé en este mundo literario hace algo más de dos años aun sabiendo que puedo ser un coñazo; si me leéis y os gusta lo que cuento y cómo lo cuento, hacedme mucha “publi buena” para seguir llegando a un montón de lectores, porque creedme, nunca es suficiente.

Aunque os parezca una tontería, ese boca a boca, cuando recomendáis, dejáis un comentario en las plataformas o habláis de vuestra lectura actual, de lo que os gusta, de cómo Nora, su protagonista, vive en ese mar de dudas permanente o de como Alan, ese casero jodidamente increíble, os rechifla, en vuestro pequeño círculo, es la mejor publicidad del mundo y es muy importante para mí.

Pequeños gestos, ilusiones gigantes. ( El Profe)

Feliz lectura y feliz verano.

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EL MISMO GUSANILLO

Por aquí estoy de vuelta. Seguro que ya pensabais que había desaparecido, pues bien, os confirmo que no del todo.

 

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El confinamiento y esa “nueva normalidad” de la que poco o nada sabemos han traído consigo un poco de todo.  Cosas buenas y otras no tanto, pero, en fin, que me voy a centrar solo en las que son positivas. Cambio de prisma cerebril, lo llamo yo.

Para algo tenía que servirme estar metida más de sesenta días entre cuatro paredes ¿no? Pues por ejemplo, para darme cuenta de que pensar mal y comerse la cabeza solo hace que tus días sean más grises.

He tenido momentos muy malos, no lo voy a negar. Que Nora y su vértigo constante se quedara a las puertas de la publicación el 17 de marzo y que mi primera vez con editorial se viera truncada de esa forma tan repentina me dejó bastante tocada. sin embargo,  cuando fui consciente de que la vida de millones de personas en todo el mundo se detuvo como la mía, dejé de martirizarme y de creerme especial.

 

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Volviendo a lo bueno, pues que a pesar de que los primeros días la cabeza no me funcionaba al cien por cien, poco a poco, fui pillando el truco a estos días eternos y creando nuevas rutinas. Sin duda alguna, sentarme a darle a la tecla y meterme en la piel de mis dos nuevos protagonistas ha sido mi mejor vía de escape para escapar del miedo que sin quererlo se cuela por cualquier rendija en esta época de incertidumbre.

Y ….¡sorpresa!…El lunes casi martes terminé mi nueva historia y he sentido el mismo gusanillo de la primera vez al poner las tres letras mágicas.

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Es muy especial, aunque penséis que lo digo de todas. Por la época en la que está escrita y por los personajes, porque como me habréis oído decir por ahí, salgo un poco de mi zona de confort y me ha costado desmadejar su historia. Además, será la primera vez que la deje guardadita en un cajón unos meses hasta que pueda ver la luz.

Todavía estoy un poco flipada.

Mi quinta historia que se convertirá en mi sexto libro.

¿Os lo podéis creer? Si solo hace dos años y un poco que empecé esta aventura loca. Yo todavía a veces me pellizco.

En fin, que estoy muy orgullosa y emocionada por haber sido capaz de terminar otra historia de #amordelbueno y que ahora, me tomaré unos días de relax para centrarme totalmente en la promoción de Nora, que aunque un poco más tarde de lo esperado, está a puntito de llegar a vuestras manos.

¡Apuntad!

Martes 30 de junio de 2020.

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Nos seguimos leyendo.

 

Y SE DETUVO EL TIEMPO

No sabía si escribir un nuevo post en medio de esta pausa que nos ha impuesto la vida, o esperar a que la nueva “normalidad” regresara a este mundo , al final, he decidido pasarme por aquí, básicamente, para que no os olvidéis de mí y porque darle a la tecla es una de las pocas cosas que me siguen motivando.

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Tras la cancelación de la publicación de Nora y su vértigo constante, la falta de un horizonte claro a corto plazo y la puñetera incertidumbre, mis días se rigen por una bipolaridad constante,  donde a ratos quiero ser optimista y a ratos solo quiero quemar las horas haciendo absolutamente nada y antes de irme a dormir tachar un día más de esta primavera que nos han robado en el calendario.

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Como sabéis, toda mi energía y mis expectativas estaban puestas en esa publicación, que suponía mi primera vez con una editorial, mi primera vez en todas las librerías, mi primera vez … Y así podría estar toda la tarde, enumerando todas esas primeras veces que no han llegado todavía.

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Así que, tras ese disgusto, el primer día de confinamiento, he tratado de recuperar el ánimo, poco a poco, pero es muy difícil tener la mente centrada en algo en concreto durante este aislamiento, sobre todo, a nivel social. Más de treinta días en casa, saliendo solo para lo básico, sin ver a la familia, a los amigos, a los compañeros de trabajo, excepto las veces que lo podemos hacer a través de las pantallas de nuestros móviles. No sé  si os ha pasa a vosotros, pero mi cuerpo y mi mente han entrado en un bucle sin sentido, dónde como mal y a deshoras, cojo un libro para leer y al poco rato lo suelto,  veo alguna película, sin mucho entusiasmo, o alguna serie que tenía pendiente, sin engancharme como antes, o me siento a escribir, con más intención que concentración, y para rematar, termino metiéndome en la cama con pocas ganas de sueño y la desazón de que al día siguiente seguiré en las mismas.

Psicólogos, sociólogos, coaches… Sí, lo sé, he leído todos y cada uno de sus argumentos y de verdad que intento ser constante y me obligo a mantener esa pequeña rutina, de la que tanto hablan, pero es muy difícil que el tiempo que dedico a cualquier actividad me cunda como cuando tenía ganas, ilusiones y vida.

Joder, menuda negatividad que me gasto hoy ¿no?

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Bueno para terminar y dejar una pequeña ventana abierta a la esperanza, os confesaré que aprovecho mis pequeños momentos de lucidez para abrir nuevas libretas preciosas con nuevos proyectos, que ojalá empiecen a coger forma pronto, y que también avanzo con el que tengo entre manos, todo para que mi #amordelbueno siga fluyendo a pesar de todo.

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#undíamenos

Os leo..