Ultimo día de mes.
Hoy no solo doy por finalizado este tercer trimestre del año (ya sabéis que soy muy de números), sino que también cierro una etapa. En realidad, solo paso una página más, y comienzo una nueva, que, tampoco lo es tanto, porque a mí no se me olvida que, precisamente, salí de allí. Puedo decir entonces que, en vez de enfrentarme a una nueva página en blanco, con lo que eso asusta, lo que hago es regresar a la casilla de salida, una que ya conozco, y volver a empezar otra vez desde allí.
No mentiré, lo hago con la ilusión algo mermada, pero con unas ganas locas por recuperarla. Porque, en el fondo, se trata de seguir haciendo lo que más me gusta en el mundo, que es escribir. Con el único fin de que sigáis acompañándome en esta aventura, sin importar el canal por el que llegue a vosotras.
Si habéis visto mis historias de Instagram este fin de semana, intuiréis porque he estado más tristona que nunca. El viernes me comunicaron que el sello con el que salió Mara en mayo no publicará mi próximo proyecto. No entraré en detalles sobre cómo está el mundo editorial en la actualidad, la cantidad mastodóntica de novedades que se agolpan en las librerías cada semana, ni la tendencia de las lectoras de romántica a ensalzar novelas de corte más juvenil. Ni tan siquiera me centraré en el único argumento que me dieron para tomar esta decisión, que bajo el punto de vista empresarial puedo comprender, pero que, tristemente, poco ha dependido de mí y de la historia, porque el feedback que me habéis dado ha sido increíble. Con lo que sí que me quiero quedar es con todo lo positivo, que es mucho y muy bonito.
Sabía que era una oportunidad que tenía que aprovechar y vivir al máximo, por si no se volvía a repetir, que es justo lo que ha pasado. El lanzamiento en Madrid, el encuentro en Faraday con las bookstagrammers, las entrevistas en Kiss Fm y en los Cuarenta… Un motivo enorme para sonreír. Y sobre todo mi paso por la FLM, que siempre permanecerá en mi recuerdo. Vaya día impresionante que viví.
Me quedo también con todas las personas que he conocido por el camino, de las que siempre intento quedarme con algo; otros compañeros de profesión y profesionales del sector. Sin duda alguna, quiero destacar a mi editora, Lola, porque fue la primera que confió en mí y porque ha sido un honor haber trabajado con ella. Me guardo con mucho cariño sus bonitas palabras hacia mi pluma y hacia mí.
Al final, dicen que todo pasa por algo, así que, desde este rincón de mi propio paraíso, que siempre me ayuda a relativizar las cosas y a respirar, os puedo contar que dentro de muy poco anunciaré cositas sobre mi próxima novela, ese proyecto Cerezas al que todavía le tengo que poner la palabra fin, y que estará disponible en Amazon como sus hermanas mayores.
La familia mejor unida ¿no?
Y de verdad, mil millones de gracias por seguir a mi lado en esta aventura y en todas las que están por venir.
Nos leemos…

